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domingo, 1 de mayo de 2011

Las mil y una historias de la radio venceremos



La historia de la guerra es muy confusa para las personas que afortunadamente ya nacimos en paz, gracias a Dios no tuvimos que pasar por esa etapa oscura y tan peligrosa en la que se encontró inmerso El Salvador, aunque curiosamente en esa época habían menos asesinatos al día que en esta época de gran delincuencia, pero esa es una historia que tocaremos en otra ocasión…

Es muy importante para los jóvenes que no la vivieron sepan lo que sucedió en esa época en El Salvador, así que recomiendo este gran libro llamado las mil y una historias de la radio venceremos en la que nos cuentan esa coyuntura del país narrada por los protagonistas de los programas de esta radio guerrillera que jugó un papel tan importante en la difusión de información en una época en la que la mayoría de medios de comunicación estaban controlados por el gobierno. La lectura es muy amena e interesante aunque el numero de paginas parece intimidante, realmente vale la pena y son 546 páginas que unen perfectamente desde las historias de amor de la guerra hasta historias tan trágicas como la muerte de los padres jesuitas y monseñor Romero, iconos de la lucha intelectual y por la justicia de esta época.

No tratemos de olvidar la guerra jóvenes, es importante que sepan sobre esta época para comprender las causas que llevaron a esta tan difícil situación y comprometernos a no regresar al pasado, es muy importante también no dejarse llevar por la información de extrema derecha o de extrema izquierda, recuerden que era una época muy diferente a la actual y cada bando luchaba por lo que creían era mejor para el país y sus intereses; pero a partir de esos objetivos de cada bando podemos analizar que tanto se ha logrado avanzar en estos años y que tanto nos hace falta para mejorar, tomemos esos años no como perdida sino como años de intenso aprendizaje para poder tomar la lucha más importante que es lograr que el Salvador se desarrolle plenamente, todos como hermanos para lograr el verdadero potencial de este gran país así a salvar a El Salvador se ha dicho.

lunes, 18 de abril de 2011

Nunca te rindas, la vida premia a los que saben esperar.




No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impacienta frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, por favor!

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad,no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡mas de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad,este bambú estaba generando un complejo sistema de raícesque le permitirían sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años.

Sin embargo, en la vida cotidiana,muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasionesestaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.

Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que "en tanto no bajemos los brazos" ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo, dentro nuestro…

Estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxitocuando éste al fin se materialice.

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes... quizá sólo estés echando raíces...