domingo, 4 de agosto de 2013

Hay más tiempo que vida… ¿o no?



Tengo muchos días de no escribir no por falta de ideas sino por falta de tiempo, esa idea que nos esclaviza y nos engaña porque en realidad a nadie le falta el tiempo… todos tenemos el tiempo necesario para cumplir nuestro destino, todos desde los más tontos hasta los más exitosos tenemos las mismas 24 horas al día, así que es un tema del que vale la pena tratar…

Uno de mis mejores amigos murió hace poco y me dijo en su despedida el día que murió… “nunca dejes de aprender, nunca dejes de escribir y de compartir” y en honor a él tengo un motivo más para mantener este blog. A veces hacemos muchos planes a futuro y no vivimos el presente, mis 2 mejores amigos murieron antes de cumplir 23 años y wow te deja queriendo aprovechar cada vez más el tiempo y te ayuda a comprender que cada nuevo día de vida es un verdadero milagro.

En este momento estoy leyendo un libro muy bueno de Marc Levy llamado “las cosas que no nos dijimos” y se trata de una señorita a la que se le da la oportunidad de pasar 6 días con su padre después de que muere, es difícil porque no se llevaban muy bien, a veces las personas desearían poder pasar unos segundos más con algún ser querido que ya murió, quisieran poder retroceder el tiempo como en la pelicula “el extraño caso de benjamin button” al principio aparece un reloj que va hacia atrás (a continuación les dejo el link)

El tiempo... El todo poderoso creo el tiempo para educarnos, para mostrarnos que hay un tiempo para todo... El ser humano aprendió a medirlo cada vez de forma más exacta, El tiempo te tratara como lo tratas, el sabio lo utiliza a su favor, lo disfruta y lo invierte, el necio se esclaviza a el lo sufre y lo pierde…

Que gracioso es el tiempo… lo analizo y rio en lugar de llorar (como siempre esa es la forma más adecuada de vivir). Muchos lo logran entender a plenitud cuando ya es demasiado tarde; es tan real y tan subjetivo a la vez, es el bien más preciado con un valor totalmente incalculable por lo cual es el mejor regalo que le puedes dar a alguien, no es necesario que sea mucho tiempo, sino tiempo de calidad pero por mucha calidad que tenga si es poco tampoco funciona, se debe de invertir el tiempo de forma astuta y adecuada utilizando el tiempo necesario para cada actividad, brindándole el tiempo necesario a cada persona, sin excesos y sin limitaciones, utilizando siempre la idea de el justo medio.

No inviertas todo tu tiempo en el dinero, porque desearas cambiar toda tu fortuna por unos segundos para abrazar a algún familiar o amigo que termine su tiempo de estadía en esta tierra, no pierdas el tiempo en hacer cosas innecesarias y siempre piensa que tan feliz estas de invertir o gastar el tiempo en la forma en la que lo estás haciendo, recuerda que la felicidad es la brújula del bien si lo que haces no es necesario y no te hace feliz reacciona y lo sigas haciendo, no pierdas el tiempo porque como dice un dicho el tiempo perdido hasta los santos lo lloran y nunca puede ir hacia atrás.

Trata de organizar tu tiempo lo mejor posible, establece prioridades, establece metas, no dejes lo trascendental por lo efímero y analiza cada noche ¿cómo aproveche mi tiempo hoy? No con el afán de torturarte sino con la intención de perfeccionarte, porque nunca alcanzaras la perfección, pero vale la pena morir en el intento.

Jamás creas que el tiempo es eterno, muchos dicen “hay más tiempo que vida” pero eso más que ser un consuelo es una advertencia, es un motivo para comprometerse a utilizar el tiempo de la mejor manera porque en este momento estamos vivos pero quizá mañana no y al morir nos preguntaran… ¿cuánto amor compartiste? No pierdas el tiempo y comienza a compartir tu amor y tu tiempo de forma adecuada desde hoy…

Y para terminar hay un texto muy bonito llamado la entrevista a Dios donde le preguntan qué es lo que más le sorprende de los humanos a lo que él contesta:

Que se aburren de ser niños, apurados por crecer, y luego suspiran por regresar a ser niños. Que primero pierden la salud para tener dinero y enseguida pierden el dinero para recuperar la salud. Que por pensar ansiosamente en el futuro, descuidan su hora actual, con lo que no viven el presente ni el futuro. Que viven como si no fueran a morirse, y se mueren como si no hubieran vivido.

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